Malditas semanas de vaivén de malos entendidos y palabras violentas y gestos pasivo agresivos. Estoy tan cansada de la fantasía permanente en mi mente que sigo alimentando todos los días. Camino al lado de la iglesia y pienso en cómo me gustaría que me sorprendiera con cualquier cosa. Cómo me gustaría que me comprara alguna plantita o la pintura pa las sillas, o los marcos para las fotos. Camino y pienso en él haciendo cosas lindas y me da risa lo patética que soy. Nos tratamos pésimo y siento el desamor y la distancia en esa cama que compartimos cada noche. Dejo que me abrace sólo porque hace frío. Despertamos y lo primero que hacemos es mirar nuestros teléfonos. Yo casi en forma de venganza porque, honestamente, nadie me escribe, ni tengo mucho que leer o sapear. Pero él debe recibir 100 mensajes diarios de todo el mundo. Todos le mandan tallas, memes o cualquier comentario o representación gráfica del humor actual adolescente. Me siento una vieja culiá. Siento que no entiendo, no me causa gracia. Trato de ser graciosa, lo cual parece resultarme tan bien con todos menos con él. Nunca se ríe de esa forma, nunca me sigue el juego de esa forma, y peor aún, cree que estoy hablando en serio y que estoy enojada todo el tiempo. Y bueno no puedo culparlo, porque en serio siempre hace cosas que me molestan. Nada me molesta más que su frialdad y esa forma distant de hablarme que me dan ganas de ahorcarlo. Ayer me llamó por teléfono y estaba con sus amigos, por eso asumo que me habló así. Me dijo "hey dónde estai?". Ni siquiera un hola, un paz, un baby, un nada. Le he dicho unas 5 veces que me apesta que me hable como si yo fuera cualquier persona, pero no entiende. Según él acá es normal, pero puta la weá él no era así por la chucha. Me dijo "paz no me dejaste terminar, te iba a decir what's up babyyy- Era una broma". Le dije, oh qué maravilloso efecto humorístico. y me dijo "ya, nos vemos después. No seai enojona. Y juro que no quiero serlo. Qué paja la bruja en la que mis pololos me convierten. Pero por la chucha, y no tengo paciencia. Tuve un día súper largo ayer y él en la casa todo el día jugando videojuegos. Jamás, jamás, JAMÁS se le ocurrió llamarme pa saber cómo estaba o si necesitaba que me llevara. Y le dije que estaba muerta y que había tenido un día largo. Llego a la casa y está tocando guitarra. Me voy a dormir una siesta y se pone a cocinar, y parece que tenía tanta rabia de hacerlo, que todos los platos sonaban en el segundo piso. Luego se puso a tocar guitarra, y yo sólo quise llorar en esa cama que compartimos. Quise llorar de la impotencia, porque en mi cabeza siempre está su foto. Siempre estoy pensando en él como ahora mismo que estoy en la biblioteca antes de irme al trabajo, supuestamente escribiendo mi paper de fin de año. No puedo concentrarme. Estoy tan putamente decepcionada. Tan desilusionada y tan frustrada que no concibo ser feliz bajo estas condiciones.
Necesito hablar con mi terapeuta. Necesito que me ayude a relajarme. Necesito que me diga que no soy una mierda y que entiende esta parte de la naturaleza femenina, porque no hay otra forma en la que pueda definir lo que me pasa.
Tengo tanta rabia por la chucha! me vine con tanta tanta tanta ilusión. Esperando por este encuentro que sería el epítome del amor, de la lucha a pesar de la adversidad, de la perseverancia. Pero no ha sido así. El christian no piensa en mi, y cuando lo hace me sorprende tanto que me conmuevo hasta las lágrimas, como el otro día que hizo la cama y ordenó la pieza. Ya no tengo energía para hacer esas cosas. Ya no me importa si la casa está sucia. Ya no paso horas y horas limpiando, y sólo un rato en hacer que se vea como que está limpia.
En qué mierda me he convertido. Qué clase de reflexiones son estas?
Quiero sentirme interesante, inteligente y linda.
Con él no me siento así.
Me siento fome, superficial y tonta. Y fea, muy fea. Ahora por fin estamos culiando más, pero esto también fue todo un tema del que tuvimos que hablar seriamente. Osea yo tuve que plantearlo porque él no se da cuenta. Y eso no puede ser un síntoma más terrible. Eso me pasó con mi ex. Pasaban meses que nada y yo no me daba cuenta.
Definitivamente algo está cambiando.
Me siento super atada. No quiero volver y sentir que fracasé. Que todos se rian de mi. No quiero.
No quiero volver sin plata y sin planes de trabajo y sin este magíster.
Pero dos años ctm.
Llevamos 3 meses y me siento tan cansada y desilusionada. No puedo más-
mindpuzzle
martes, 18 de octubre de 2016
chau paz
Chao a mis amigos, a mi familia, a mi calle, a mis vecinos.
Chao a mis lugares favoritos.
Chao a mis fotos, a revelarla, a esas simples 3 lucas.
Chao a los completos más ricos,
Chao a los mariscos y los chupes de mariscos.
Chao a mi idioma.
Chao al sípo weón.
Chao a las risas intensas,
Chao a la comodidad.
Chao a sentirme dueña,
Chao a sentirme parte.
Chao a que me entiendan,
Chao a entender.
Chao a buscar algo.
Chao a encontrar algo.
Chao a la paz dicharachera.
Chao a mis hermanitos.
Chao a mis nuevos sobrinos.
Chao a mi pega,
Chao al contrato,
Chao ahorros,
Chao planes.
Chao a mis vacaciones en familia,
Chao a las comidas y al picoteo.
Chao a hacer una vaca,
Chao a traer un aporte.
Chao al asao con harta carne,
Chao al pan en todos lados.
Chao a andar en bici con autoridad.
Chao a caminar y no tener miedo y sí tener miedo.
Chao a la pobla.
Chao a las calles de tierra.
Chao a las canchas,
Chao a los cables con zapatillas.
Chao a las vecinas sapeando el pasaje.
Chao a las colectas en el pasaje.
Chao a los balazos en la pobla,
Chao a los pacos corriendo todo el día,
Chao a los incendios constantes.
Chao a la 429.
Chao a la 420.
Chao a la línea azul.
Chao a la combinación con línea 1.
Chao a tener precaución.
Chao a tener listas con cosas que hacer.
Chao a querer coser.
Chao a bordar.
Chao a tejer.
Chao a mis sueños de cerámica,
Chao a pintar las sillas.
Chao a la casa llena de colores.
Chao a la casa llena de amor.
Chao al amor.
Chao a la ilusión.
Chao a la búsqueda y al encuentro.
Chao Clark.
Chao Paz.
Chao a mis lugares favoritos.
Chao a mis fotos, a revelarla, a esas simples 3 lucas.
Chao a los completos más ricos,
Chao a los mariscos y los chupes de mariscos.
Chao a mi idioma.
Chao al sípo weón.
Chao a las risas intensas,
Chao a la comodidad.
Chao a sentirme dueña,
Chao a sentirme parte.
Chao a que me entiendan,
Chao a entender.
Chao a buscar algo.
Chao a encontrar algo.
Chao a la paz dicharachera.
Chao a mis hermanitos.
Chao a mis nuevos sobrinos.
Chao a mi pega,
Chao al contrato,
Chao ahorros,
Chao planes.
Chao a mis vacaciones en familia,
Chao a las comidas y al picoteo.
Chao a hacer una vaca,
Chao a traer un aporte.
Chao al asao con harta carne,
Chao al pan en todos lados.
Chao a andar en bici con autoridad.
Chao a caminar y no tener miedo y sí tener miedo.
Chao a la pobla.
Chao a las calles de tierra.
Chao a las canchas,
Chao a los cables con zapatillas.
Chao a las vecinas sapeando el pasaje.
Chao a las colectas en el pasaje.
Chao a los balazos en la pobla,
Chao a los pacos corriendo todo el día,
Chao a los incendios constantes.
Chao a la 429.
Chao a la 420.
Chao a la línea azul.
Chao a la combinación con línea 1.
Chao a tener precaución.
Chao a tener listas con cosas que hacer.
Chao a querer coser.
Chao a bordar.
Chao a tejer.
Chao a mis sueños de cerámica,
Chao a pintar las sillas.
Chao a la casa llena de colores.
Chao a la casa llena de amor.
Chao al amor.
Chao a la ilusión.
Chao a la búsqueda y al encuentro.
Chao Clark.
Chao Paz.
yo también te amo
Por qué te demoraste tanto en estacionar?
Te fuiste a llamar a la weona?
Seguro que tu teléfono me desvió automáticamente?
Ya no me dai ni un besito con pasión
puros besos de pendejo sin sabor.
Ni hablar de que sintai otros calores.
Ya ni recuerdo como eran esos tiempo de vida activa y penetración.
Seguro que andabai trabajando?
Por qué te duchaste de nuevo?
y por qué tenís que ir con tu celular al baño?
Qué me estai escondiendo?
Oye te puedo decir algo?
Estai bien?
Te noto distinto, un poco frío.
Ah, estai cansado.
No, si entiendo.
Sorry, no quiero parecer hostigosa,
es que en serio te encuentro raro.
No, si te creo obvio que sí.
Descansa nomás.
Pero ni te atrevai a buscarme.
No, no me pasa nada.
En serio. Todo bien.
Sí, yo también.
Te fuiste a llamar a la weona?
Seguro que tu teléfono me desvió automáticamente?
Ya no me dai ni un besito con pasión
puros besos de pendejo sin sabor.
Ni hablar de que sintai otros calores.
Ya ni recuerdo como eran esos tiempo de vida activa y penetración.
Seguro que andabai trabajando?
Por qué te duchaste de nuevo?
y por qué tenís que ir con tu celular al baño?
Qué me estai escondiendo?
Oye te puedo decir algo?
Estai bien?
Te noto distinto, un poco frío.
Ah, estai cansado.
No, si entiendo.
Sorry, no quiero parecer hostigosa,
es que en serio te encuentro raro.
No, si te creo obvio que sí.
Descansa nomás.
Pero ni te atrevai a buscarme.
No, no me pasa nada.
En serio. Todo bien.
Sí, yo también.
lunes, 16 de mayo de 2016
mañana de superochos
Suena mi alarma a las 6 am. La apago al menos 6 veces para por fin levantarme a las 7.20 de la mañana. Atrasada, obviamente. No sé de qué otra forma uno puede vivir. Me meto en la ducha. Creo que en esos 10 minutos bajo la maravilla de milagro, que es el agua calentada a gas, no tengo ni un pensamiento, ni una reflexión, ni una sensación de placer ante la intensidad y el misterio que es estar bajo el agua - cual sea la temperatura. Me visto, siempre aproblemada en las combinaciones correctas de colores y de proporciones. Siempre pensando en cómo me veré, y cómo debe verse una oficinista chic. Ni sé qué significa eso, y cuando lo pienso, puedo jugar que lo proyecto y luego me miro al espejo y sólo veo un mono tratando de ser algo, alguien. Me preparo un desayuno, procurando no tomarme más de 10 minutos en comerlo. Todo esto mientras me rayo los párpados, y pinto mis mejillas para cubrir mis imperfecciones, que no son más que las pecas que heredé de mi -amante-de-pecas madre. Ni siquiera puedo recordar qué desayuné. No importa si la palta no tiene sal. No importa la cantidad de gotas de dulzor concentrado le haya puesto al café. Lo único que importa es apresurar cualquier movimiento y proceso. Me lavo los dientes en 1 minuto, a veces menos. Puedo saborear con mi lengua todos los rincones que quedaron sucios, pero es tarde. Tal vez use el cepillo que tengo en la oficina para repasar. Obviamente, nunca me acuerdo de hacerlo. Camino desde mi casa al paradero de micro. Son 4 cuadras pequeñas, 5 minutos máximos. Con suerte miro caras, tengo algo más importante que hacer. Es menester saber qué micro viene cerca y qué tan cerca. Es de suma importancia para la estrategia de transporte a seguir. Si no viene en menos de 5 minutos, tomo el primer colectivo que llegue. No importa que al final del día gaste 3 lucas en llegar al mismo lugar, al mismo metro cuadrado, con la misma silla de símil de cuero negro, roto por algún empleado anterior, de similares características traseras pero en mayor proporción. Siempre que el destino dice colectivo, lo tomo y el chofer parece ser la persona más relajada, sin apuro, y precavida para conducir. Cuando por fin llego al metro, veo que llegan decenas de micros, con toda esa gente que esperaba conmigo, pero cuya paciencia los ha premiado con el ahorro de bondadosos 400 pesos. Subo las escaleras, esquivo a los más lentos, embarazadas, tercera edad, señoritas cuidadosas de mover sus faldas con mucha violencia. Supero a los tatas, paso por sobre las escobas que limpian esos peldaños una y otra vez al día, sin causar la más mínima diferencia. Huelo el olor de las sopaipillas, y paso a los más temerarios que se atreven a desayunarlas con un generoso baño de mostaza subiendo las escaleras casi corriendo, desafiándome. Logro pagar la tarifa correspondiente. Veo que mi tren se aproxima, necesito estar abajo presta a abordar, sea como sea, ese maldito coche de esclavos. El tren se detiene y pido a gritos, suplico, a todos los amables pasajeros, que se muevan sólo unos centímetros para poder ingresar. Uso las palabras más amables y bellas que mi madre me enseñó. Las entremezclo para ver si así obtengo mejores y más efectivos resultados. Nada. Nadie se mueve, porque temen perder ese territorio momentáneo que nos asegura el arancel cancelado. No me rindo. Veo breves espacios entre la señora y la mochila y la espalda y los celulares y los audífonos. Empujo a todos un poco, sin dejar de pronunciar los embrujos que una sociedad educada espera oír. Por fin subo. Le agradezco a todos la nula reacción a mis súplicas. Caballo, me responde el más reacio a ceder. Pienso en tantas formas de responder. Pienso en las frases clásicas del héroe de película. Pienso qué diría ghandi, la teresa, el jesús. Pero respondo algo que ni a mi me produce admiración o sentido. Le digo "al menos un caballo chico que dice permiso por favor y gracias". Esperaba risas abundantes, aplausos, palmadas en la espalda. Alguna reacción de la audiencia, que siempre toma un bando silencioso. Una audiencia que siempre imagina intervenir, pero que nunca hace nada. Cuando la sensación a ridiculez por fin abandona mi cabeza, y el rubor de mis cachetes, me dispongo a tener un viaje feliz. Tomo aire profundo repetidamente mientras pienso: inhala lo bueno, exhala lo malo. Lo hago, profundamente, con intensidad, poder y convicción. Al menos las 4 primeras veces, porque después de eso, recuerdo mi audiencia. Recuerdo ese público que mira todo y a la vez mira nada. Me imagino a todos mirándome respirar con tal fe y superioridad espiritual, que la admiración interrumpe mi ritual. Abro los ojos, y claro que todos están absortos mirando sus celulares, y las últimas actualizaciones de facebook. El viaje continúa. Lucho constantemente con aquellos que siendo más altos que yo, pudiendo alcanzar cualquier ayuda aérea que yo no, prefieren equilibrarse en mi. Gente que se deja llevar por la inercia del movimiento del tren. La estática la gravedad la fuerza centrípeta. Todo contra mi cuerpo. Las señoras se apoyan en mí lentamente, cerrando los ojos y descansando unos segundos antes de comenzar una nueva jornada laboral. Las dejo apoyarse para luego moverse con violencia sólo para despertarlas y hacerlas notar que estaban totalmente sobre mi. Según mis cálculos, toda mi artimaña debería producir en ellas una reflexión tan profunda y crítica, que debiesen llegar a sus destinos pensando sinceramente en cómo enmendar lo que han hecho. En cómo hacer de este mundo un lugar mejor si dejan de apoyarse en la gente más chica. Salgo del tren. Otra carrera en subir las escaleras. Quien pisa esos peldaños primero. Quien sale primero, quien saborea el frío del amanecer primero. Quien corre a comprarse un queque, o un superocho de desayuno. Mierda, me quedan 70 segundos exactos para estar en mi oficina. Camino a toda velocidad, una distancia que según mis cálculos, debería tomarme 30 segundos completar. Claramente me toma 12 minutos, lo que significa que estoy atrasada en 10. Pienso en qué decir. Qué inventar. El metro venía lentísimo. Salió algo en la tele? No pasaban micros, ni colectivos, ni taxis ni nada. Pienso en la honestidad. Me quedé dormida. Oh perdón me atrasé. Sigo corriendo, me duelen los pies en estos zapatos de mierda. Pienso en si tenía algún compromiso temprano, alguna reunión. Por suerte no. Por fin entro al edificio. Toco el timbre, pero es tan relento por la mierda. Lo ha arreglado al menos 5 veces desde que trabajo ahí. Nunca lo tomo, pero pensé que sería útil dada la situación. Viene en el piso -3. Mejor continúo a pie. Corro, subo las escaleras. Trato de disminuir la velocidad, porque el calor de mis mejillas se ha transformado en mini gotas de sudor que se confunden con las pecas-comentadas antes y heredadas de mi madre-y decoran mi nariz. Por fin abro la puerta. No hay nadie. Todos están tomando desayuno tranquilos y a nadie podría importarle menos que yo haya llegado 10 minutos tarde.
domingo, 20 de diciembre de 2015
febrero
pienso en ti.
sólo pienso en ti, desde que te conocí
cuando llegaste a Chile.
poco esperábamos de los días calurosos en los que nació todo.
poco sabíamos sobre nosotros mismos y del momento particular que estábamos viviendo.
parece que sólo éramos un par de corazones rotos y asustados,
tratando de divertirse y latir de nuevo.
esa misma incertidumbre nos envolvió en un torbellino
de aventuras.
volvimos a ser niños impresionados de todos.
volvimos a dejarnos llevar por el amor y las risas.
nos dejamos llevar por nuestras diferencias y las transformamos en experiencias.
hace poco recordé la primera vez que nos volamos.
fuimos a una plaza y apenas podíamos entender lo que decíamos.
nos reímos tanto del control policial ante el consumo de drogas,
no suena para nada gracioso.
pero si pudieran estar ahí, se cagarían de risa
como nosotros lo hicimos.
sólo pienso en ti, desde que te conocí
cuando llegaste a Chile.
poco esperábamos de los días calurosos en los que nació todo.
poco sabíamos sobre nosotros mismos y del momento particular que estábamos viviendo.
parece que sólo éramos un par de corazones rotos y asustados,
tratando de divertirse y latir de nuevo.
esa misma incertidumbre nos envolvió en un torbellino
de aventuras.
volvimos a ser niños impresionados de todos.
volvimos a dejarnos llevar por el amor y las risas.
nos dejamos llevar por nuestras diferencias y las transformamos en experiencias.
hace poco recordé la primera vez que nos volamos.
fuimos a una plaza y apenas podíamos entender lo que decíamos.
nos reímos tanto del control policial ante el consumo de drogas,
no suena para nada gracioso.
pero si pudieran estar ahí, se cagarían de risa
como nosotros lo hicimos.
Llorona
Hace tanto que no escribo y parece que tiene que haber una motivación con tendencia al dolor y la melancolía. Esta no es la excepción. He estado pensando mucho en la sensibilidad que he desarrollado. No sé en qué punto me volví tan ridículamente sensible. Recuerdo cuando era chica y miraba a mi mamá de reojo para ver si lloraba con comerciales morbosamente emotivos, y siempre habían lágrimas en sus ojos. Me daba un poco de vergüenza. Pensaba "qué onda mami, llorai por todo", y ahora siento que yo soy así. Hace poco me quedé hasta tarde viendo una película con el Richar Guir, y una chica rubia muy linda. El Richar era el esposo ideal, dedicado, noble, y guapo pa ese pecho peludo lleno de canas. Sin embargo la rubia conoce a un francés con una belleza fatal. Una belleza profunda y penetrante; atractiva y que buscaba problemas. No pude parar de llorar pensando en lo triste que debe ser no sentir satisfacción con el compañero elegido. Me da mucha pena pensar que la misma persona no pueda llenar todos esos espacios, y que se deban compartir entre varios. Y bueno, así en general. Veo comerciales conmovedores y mis ojos se llenan de lágrimas, o escucho situaciones penosas y me pongo siempre en el lugar de los protagonistas. Espero que la vida adulta no sea sólo lágrimas. Eso sería intensamente desagradable.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
la flaca la chancha la guatona candy
me preparo
monto mi armazón de fierro
tomo un poco de vuelo
y de pronto sin darme cuenta
estoy volando
el aire y yo somos uno.
mis piernas se extienden
y ahora tienen forma circular
puedo sentir la superficie terrestre
arrastrarse por mi trayecto
me muevo al ritmo de los ritmos
monto mi armazón de fierro
tomo un poco de vuelo
y de pronto sin darme cuenta
estoy volando
el aire y yo somos uno.
mis piernas se extienden
y ahora tienen forma circular
puedo sentir la superficie terrestre
arrastrarse por mi trayecto
me muevo al ritmo de los ritmos
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)