domingo, 20 de diciembre de 2015
Llorona
Hace tanto que no escribo y parece que tiene que haber una motivación con tendencia al dolor y la melancolía. Esta no es la excepción. He estado pensando mucho en la sensibilidad que he desarrollado. No sé en qué punto me volví tan ridículamente sensible. Recuerdo cuando era chica y miraba a mi mamá de reojo para ver si lloraba con comerciales morbosamente emotivos, y siempre habían lágrimas en sus ojos. Me daba un poco de vergüenza. Pensaba "qué onda mami, llorai por todo", y ahora siento que yo soy así. Hace poco me quedé hasta tarde viendo una película con el Richar Guir, y una chica rubia muy linda. El Richar era el esposo ideal, dedicado, noble, y guapo pa ese pecho peludo lleno de canas. Sin embargo la rubia conoce a un francés con una belleza fatal. Una belleza profunda y penetrante; atractiva y que buscaba problemas. No pude parar de llorar pensando en lo triste que debe ser no sentir satisfacción con el compañero elegido. Me da mucha pena pensar que la misma persona no pueda llenar todos esos espacios, y que se deban compartir entre varios. Y bueno, así en general. Veo comerciales conmovedores y mis ojos se llenan de lágrimas, o escucho situaciones penosas y me pongo siempre en el lugar de los protagonistas. Espero que la vida adulta no sea sólo lágrimas. Eso sería intensamente desagradable.
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